Cuidado Personal

Los Tres Problemas Principales del Sobrepeso

El sobrepeso se produce cuando una persona aumenta de forma constante sus kilos y excede el límite máximo. Pero como es de imaginar, no es solo un problema sobre la autoestima por la figura, sino que constituye un problema grave para la salud. Hay muchos programas efectivos que pueden utilizarse para reducir el peso extra y regenerar la salud, según las opiniones Desintegrador de Grasa es uno de los más completos que permite alcanzar los objetivos sin medicamentos, completamente natural. Si tienes sobrepeso y no has encontrado el mecanismo para combatirlo, te recomiendo que utilices Desintegrador de Grasa y evites estos riesgos:

Problemas Cardiacos

Uno de los principales daños se produce porque la grasa se sitúa en las arterias coronarias, que son las que llevan la sangre hacia el corazón. Al estar cargadas, se produce una insuficiencia y conlleva directamente a un posible ataque cardíaco.

Trastornos en la Sangre

El problema más común es el Colesterol maligno, producido cuando existen concentraciones anormales de grasa en nuestra sangre, ya que el organismo con sobrepeso pierde la capacidad de funcionar correctamente respecto a los nutrientes. Además, sin duda se puede vincular al sobrepeso, la diabetes 2, se produce cuando el organismo no puede utilizar de forma correcta la insulina y se adquiere gran cantidad de glucosa en la sangre; la hipertensión, presión arterial alta y demás.

Osteoartritis

Como sabemos, todos los organismos tienen un crecimiento máximo y se calcula con la masa corporal, la que indica y regula el peso ideal de una persona. Cuando aparece el sobrepeso, toda la estructura ósea debe cargar con peso extra, desgastando las articulaciones, principalmente las caderas, espalda y rodillas. No solo genera dolor, puede causar inmovilidad.

 

5 Errores Al Despertar Que Te Perseguirán Todo El Día

Todavía no empezó tu jornada y ya presientes que el día va a ser fatal. Si metiste la pata con temas vinculados con tu salud, tranquilo, aquí te sugerimos algunas soluciones. Resuelve esos errores fácilmente y vuelve a empezar con el pie derecho.

Una mañana en penumbras

Si te caíste de la cama, te duchaste en medio minuto, devoraste el desayuno bajando las escaleras y empezaste con un traspié tu jornada laboral, a duras penas llegarás a ver la luz del sol al mediodía. Entérate que el índice de tu masa corporal puede resultar afectado por la falta de exposición a los rayos solares. Las personas que reciben la luz natural después del mediodía tienen índices de masa corporal más bajos que quienes disfrutan del sol por la mañana.

Entonces, despiértate con tiempo para aprovechar un desayuno al aire libre o, al menos cerca de una ventana, para que tu cuerpo se exponga a la luz del sol. Unos 20 minutos de luz natural matutina te ayudarán a regular tu reloj biológico, nivel de energía, apetito y metabolismo. Corre las cortinas, deja que los rayos atraviesen tu hogar y disfruta del sol antes de salir para el trabajo.

Más seco que un reloj de arena

Si olvidas tomar agua al levantarte, estarás todo el día tratando de contrarrestar esa falta de hidratación. Los niveles bajos de hidratación promueven el mal humor, provocan confusión y sensación de cansancio. El organismo está compuesto por 75% de agua, pero el aire húmedo exhalado, el sudor, la orina y las heces hacen que esa proporción esté en constante disminución.

Hidratándote a primera hora de la mañana conseguirás sentirte mejor, con más energía y  más concentrado, pero además tendrás más fuerza, velocidad y resistencia para tus horas de ejercitación. Comienza el día bebiendo medio litro de agua y estarás yendo por buen sendero.

agua cuerpo

Ejercicios con la panza vacía

Encara tu trote matutino o tu rutina aeróbica sin haber desayunado y tendrás muchas más chances de sentirte malhumorado y perezoso durante todo el día. Está comprobado que quienes ingieren alimentos antes de comenzar su día de trabajo, lo hacen con mejor predisposición y más concentrados que quienes se saltean la primera comida del día.

Aliméntate correctamente al despertar. Consume alimentos ricos en carbohidratos y proteínas y podrás darle a tu cerebro la energía que necesita para funcionar bien durante el resto del día.

Poca proteína

Una porción de avena o una banana en el desayuno puede hacerte sentir satisfecho por una par de horas. Pero si pretendes esperar hasta el almuerzo —o la cena— para completar los requerimientos proteicos de tu organismo, difícilmente conseguirás esa masa muscular que pretendes. Sólo consumiendo 30 gramos de proteína en cada una de las comidas, podrás adquirir una tasa de síntesis proteica muscular mayor. Esto significa que tu cuerpo estará preparado para construir y reparar el tejido muscular.

La manera de maximizar la capacidad del cuerpo para utilizar la proteína en la reparación muscular, es aportándole al menos 30 gramos de proteína por comida. De esta manera, tu organismo estará generando masa muscular durante todo el día. Anímate a batir 2 huevos y 2 claras, y disfruta de un desayuno proteico complementado con media taza de avena, para comenzar el día.

huevos batidos

Malhumor

Si desgastas tu energía matutina despotricando contra el tráfico de camino al trabajo, te sentirás pésimo al llegar. La manera en que experimentes el viaje, determinará tu desempeño laboral.

El recorrido diario debería llenarte de energía, renovar tus ideas y prepararte para tener un gran día. Intenta probar estas estrategias: escucha tu grupo de música, programa de radio o banda sonora preferida; si no conduces, aprovecha para disfrutar reproduciendo todos esos videos o fotos que tienes almacenados en tu celular; lee un libro; haz planes con tus amigos; comienza a idear algún gran cambio en tu vida.

Repara algunos de tus errores matutinos más frecuentes y podrás comenzar tu día sin arrastrar esas consecuencias indeseables.

Los 10 mejores hábitos para sentir tu piel renovada todos los días

cuidado de la piel hombre

1. Protege tu piel de la acción de los rayos solares

Está comprobado que las enfermedades de la piel afectan a gran parte de la población. Esto se debe a que obviamos protegernos adecuadamente del sol. Cada tipo de piel necesita un factor de protección solar (FPS) determinado, de acuerdo con el nivel de radiación. Para las pieles claras, el FPS 30 las protege hasta un nivel de radiación de 7 UVI, en tanto que el FPS 25 cubre perfectamente las necesidades de las pieles más oscuras.

En verano, cuando el nivel de radiación supera valores entre 8 y 10 UVI, el FPS mínimo que actúa sobre pieles claras es de 50, en tanto que las pieles oscuras pueden estar a salvo con un FPS 30. Sin embargo, a partir de que el nivel de radiación asciende a 11, todos debemos aplicarnos protectores solares con FPS mayor a 50.

2. Usa solamente jabón suave

La sensación de sequedad que sueles percibir después de la ducha puede deberse a que estás empleando el tipo de jabón equivocado. Los jabones que mejor mantienen la hidratación natural de la piel son los que están elaborados con grasas y aceites naturales. Estos productos le devolverán a tu piel la suavidad y elasticidad que perdió con el paso del tiempo.

jabones aceite natural

3. Elige la ducha para bañarte

Los baños de inmersión nos brindan un estado de relajación único. Sin embargo, no debemos abusar de ellos. Los baños prolongados favorecen la deshidratación de la piel y las altas temperaturas del agua no son buenas aliadas del cuidado del organismo en su conjunto. Por todo esto, es preferible aumentar la frecuencia de la ducha, así como para despojarnos de las células muertas y permitir que el agua corriente revitalice nuestra piel.

4. Sécate con suavidad

Una vez concluido el baño en la ducha, vuelve a enjuagarte una vez más para garantizar que ningún resto de producto permanezca sobre tu piel. Luego, absorbe la humedad de tu cuerpo sin frotar la piel con la toalla. Por el contrario, apoya con cierta firmeza el tejido de algodón sobre cada pequeña porción de tu cuerpo para secarlo.

5. Hidrata tu piel cada 24 horas

Después de la ducha y del secado sin frotación, aplica una crema apropiada para que tu piel se hidrate. De esta manera, favorecerás la reparación de los componentes grasos y acuosos que naturalmente se encuentran en la superficie de la piel. Cada piel requiere de un tipo de crema especial. Utiliza sólo la que tu piel necesita.

6. Abrígate cuando baje la temperatura

En invierno la piel padece los efectos de las bajas temperaturas, puesto que las tornan secas, sensibles y grises. Para contrarrestar este efecto, utiliza ropa de abrigo adecuada para cubrirte, sin dejar ni las manos expuestas a la acción del frío.

7. Bebe diariamente dos litros de agua

Una piel elástica e hidratada requiere de un consumo diario de dos litros de agua. Incorporando este hábito favorecerás también el buen funcionamiento de tu organismo y repondrás todo el líquido que pierde a través de la sudoración. Además de agua, puedes optar por jugos de frutas e infusiones.

8. Consume alimentos saludables y variados

Para lucir una piel sorprendente, además de un cuerpo sano y saludable, introduce cinco porciones de frutas y verduras en tu dieta diaria. Incluye al menos un tipo de fruta en cada una de las cuatro comidas diarias, y asegúrate de que las verduras siempre estén a la vista en tu almuerzo y en tu cena.

frutas y verduras

9. Duerme lo necesario

Cada organismo necesita descansar una determinada cantidad de horas. Algunos encuentran suficiente dormir 7 horas al día, en tanto que otros requieren más de 9 horas. Escucha a tu cuerpo y respeta tus necesidades. Si descansas el tiempo que tu organismo te demanda, tu piel lucirá espléndida.

10. Dile adiós al cigarrillo

El tabaco opaca la piel y favorece su envejecimiento. Además de todos los efectos negativos e irreversibles que el hábito de fumar genera en el organismo, deteriora la apariencia de tu piel. Apaga hoy tu último cigarrillo.