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Sé más listo que tu lengua golosa: termina con el consumo excesivo de azúcares sin sufrir abstinencia

¿Cómo reducir el consumo de azúcares sin que los antojos me maten? Una pausa en la ingesta desmedida de azúcares no te va a quitar del placer de disfrutar un dulce de vez en cuando. Tu cuerpo tiene la capacidad de adaptarse con facilidad. Mientras más tiempo pases sin comer azúcar, menos abstinencia va a padecer tu organismo.

Pero no por eso vas a dejarla para siempre. Lo mejor es reducirla poco a poco, reemplazando los alimentos con mucho contenido de azúcar, por otros que tengan menor cantidad o cero azúcar agregada, como las frutas. Tu salud te lo agradecerá y sentirás un cambio positivo. Si lo haces en forma paulatina, podrás sobrevivir a los antojos.

Aquí te presentamos una lista de 6 pasos para frenar tu hábito de ingerir azúcar, es decir, para disminuir la bomba de azúcar que te devoras.

  1. Patea la lata de gaseosa. Cada vaso contiene unas 10 cucharadas de azúcar. Primero, reemplaza la gaseosa por una versión dietética, para poder reducir calorías sin dejar de aportar la dosis de bebida dulce a tu cuerpo. Una semana después, haz el cambio: prepárate un jugo de frutas naturales.
  2. Endulza tu yogurt de manera natural. Los yogures que contienen fruta en la parte inferior del pote, poseen al menos 30 gramos de azúcar agregada. Compra la versión de yogurt sin frutas y date una vuelta por la verdulería. Coloca trozos de fruta natural sobre tu porción diaria y alivia a tu cuerpo de las 4 cucharadas de azúcar que le proveía el yogurt con frutas envasadas.                 yogurt con frutas
  3. Come alimentos integrales y granos. En vez de consumir barras de cereales, dulces y galletitas, llena tu alacena con nueces, vegetales y frutas ricas en fibra, como manzanas, peras y frutos del bosque, o granos enteros como las palomitas de maíz. Haciendo este cambio, reducirás unas 10 cucharadas de azúcar.
  4. Diluye el jugo de frutas envasado. Las bebidas a base de frutas representan 10% de azúcar en nuestra dieta. Mezcla tu jugo con una cantidad igual de agua y habrás logrado reducir las calorías a la mitad.
  5. Deshazte de los copos azucarados. Reemplaza estos cereales por granola casera preparada con avena, semillas y frutas secas. Agrega una pizca de miel pura para endulzar. Reducirás 4 cucharadas de azúcar en tu dieta.
  6. Elije tu propio postre. La fruta grillada es un postre exquisito. Una porción de fibra con un toque de dulzura. Puedes probar con duraznos, uvas o sandía. Córtalos en trozos pequeños y colócalos en un pinche de brochette. Ásalos en una plancha.               fruta grillada
  7. Abandona la mermelada. Reemplaza los dulces envasados por un puré de frutas frescas o deshidratadas. Procesa una manzana, ciruela, pera o banana cubre tus tostadas con la pasta resultante. Habrás reducido unas 3 cucharadas de azúcar en tu dieta.
  8. Elige un chocolate con mayor porcentaje de cacao. Puedes seguir comiendo chocolate, pero evita las barras que contienen leche y selecciona aquellos que poseen alto contenido de cacao.
  9. Deja las latas de fruta en las góndolas. La fruta natural y fresca es más rica en minerales, vitaminas y fibras. Además, no contiene azúcar agregada. Procura adquirir frutas de estación para aprovechar su sabor y consistencia justas.
  10. Disminuye el azúcar de tus infusiones. Prueba reducir gradualmente el azúcar que utilizas para endulzar el té, café o mate. Si usualmente le agregas 3 cucharaditas, añádele 2 ½ durante una semana. Luego, sólo 2 cucharaditas. Mantiene esta cantidad durante unas semanas, hasta que hayas acostumbrado por completo a tu paladar y no añores la cantidad que solías usar. Continúa reduciendo de esta manera hasta ¿dejar de añadir azúcar por completo? Un desafío para mejorar tu salud. ¡Inténtalo!

 

 

Los 10 mejores hábitos para sentir tu piel renovada todos los días

cuidado de la piel hombre

1. Protege tu piel de la acción de los rayos solares

Está comprobado que las enfermedades de la piel afectan a gran parte de la población. Esto se debe a que obviamos protegernos adecuadamente del sol. Cada tipo de piel necesita un factor de protección solar (FPS) determinado, de acuerdo con el nivel de radiación. Para las pieles claras, el FPS 30 las protege hasta un nivel de radiación de 7 UVI, en tanto que el FPS 25 cubre perfectamente las necesidades de las pieles más oscuras.

En verano, cuando el nivel de radiación supera valores entre 8 y 10 UVI, el FPS mínimo que actúa sobre pieles claras es de 50, en tanto que las pieles oscuras pueden estar a salvo con un FPS 30. Sin embargo, a partir de que el nivel de radiación asciende a 11, todos debemos aplicarnos protectores solares con FPS mayor a 50.

2. Usa solamente jabón suave

La sensación de sequedad que sueles percibir después de la ducha puede deberse a que estás empleando el tipo de jabón equivocado. Los jabones que mejor mantienen la hidratación natural de la piel son los que están elaborados con grasas y aceites naturales. Estos productos le devolverán a tu piel la suavidad y elasticidad que perdió con el paso del tiempo.

jabones aceite natural

3. Elige la ducha para bañarte

Los baños de inmersión nos brindan un estado de relajación único. Sin embargo, no debemos abusar de ellos. Los baños prolongados favorecen la deshidratación de la piel y las altas temperaturas del agua no son buenas aliadas del cuidado del organismo en su conjunto. Por todo esto, es preferible aumentar la frecuencia de la ducha, así como para despojarnos de las células muertas y permitir que el agua corriente revitalice nuestra piel.

4. Sécate con suavidad

Una vez concluido el baño en la ducha, vuelve a enjuagarte una vez más para garantizar que ningún resto de producto permanezca sobre tu piel. Luego, absorbe la humedad de tu cuerpo sin frotar la piel con la toalla. Por el contrario, apoya con cierta firmeza el tejido de algodón sobre cada pequeña porción de tu cuerpo para secarlo.

5. Hidrata tu piel cada 24 horas

Después de la ducha y del secado sin frotación, aplica una crema apropiada para que tu piel se hidrate. De esta manera, favorecerás la reparación de los componentes grasos y acuosos que naturalmente se encuentran en la superficie de la piel. Cada piel requiere de un tipo de crema especial. Utiliza sólo la que tu piel necesita.

6. Abrígate cuando baje la temperatura

En invierno la piel padece los efectos de las bajas temperaturas, puesto que las tornan secas, sensibles y grises. Para contrarrestar este efecto, utiliza ropa de abrigo adecuada para cubrirte, sin dejar ni las manos expuestas a la acción del frío.

7. Bebe diariamente dos litros de agua

Una piel elástica e hidratada requiere de un consumo diario de dos litros de agua. Incorporando este hábito favorecerás también el buen funcionamiento de tu organismo y repondrás todo el líquido que pierde a través de la sudoración. Además de agua, puedes optar por jugos de frutas e infusiones.

8. Consume alimentos saludables y variados

Para lucir una piel sorprendente, además de un cuerpo sano y saludable, introduce cinco porciones de frutas y verduras en tu dieta diaria. Incluye al menos un tipo de fruta en cada una de las cuatro comidas diarias, y asegúrate de que las verduras siempre estén a la vista en tu almuerzo y en tu cena.

frutas y verduras

9. Duerme lo necesario

Cada organismo necesita descansar una determinada cantidad de horas. Algunos encuentran suficiente dormir 7 horas al día, en tanto que otros requieren más de 9 horas. Escucha a tu cuerpo y respeta tus necesidades. Si descansas el tiempo que tu organismo te demanda, tu piel lucirá espléndida.

10. Dile adiós al cigarrillo

El tabaco opaca la piel y favorece su envejecimiento. Además de todos los efectos negativos e irreversibles que el hábito de fumar genera en el organismo, deteriora la apariencia de tu piel. Apaga hoy tu último cigarrillo.